Guatemala inició 2026 con la estabilidad macroeconómica que le caracteriza y un objetivo claro: lograr por primera vez que Moody’s, Standard and Poor’s (S&P) y Fitch Ratings, las calificadoras de riesgo internacionales que evalúan al país, le otorguen el grado de inversión.
Esto permitiría obtener financiamiento con menores tasas de interés y mejores condiciones, ganar credibilidad y confianza en el contexto internacional y ser más atractivo para la inversión extranjera. Es importante destacar que existen fondos globales que solo tienen permitido invertir en países incluidos dentro del grado de inversión.
De acuerdo con Fitch Ratings, una calificación crediticia es “una opinión sobre la capacidad relativa que tiene un país para cumplir con sus compromisos financieros”. Dicho en otras palabras, es la solvencia que tiene un país para hacer frente a su deuda y, en consecuencia, el riesgo que conlleva invertir en su economía.
Pero esa capacidad va mucho más allá de los indicadores macroeconómicos. Es cierto que se evalúan factores relacionados con el crecimiento económico, la situación fiscal, la inflación o las reservas en moneda extranjera. Pero también pesa la gobernanza, la estabilidad política, la situación de la infraestructura o los problemas estructurales como la pobreza y la desigualdad.
De hecho, las calificadoras suelen señalar que el Congreso fracturado dificulta reformas clave o que la agenda anticorrupción del Ejecutivo enfrenta serias amenazas. Algunos ejemplos concretos de situaciones que podrían incidir positiva o negativamente en la calificación son:
- El proceso de elección de nuevos magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte de Constitucionalidad (CC) y el nuevo Fiscal General.
- La aprobación de leyes para adecuarse a las exigencias internacionales como la nueva Ley contra el Lavado de Dinero y Otros Activos y el Financiamiento del Terrorismo que está pendiente en el Congreso.
- La mejora en índices como el de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional. En febrero de 2026, Guatemala logró una puntuación de 26 sobre 100, lo que le coloca en la posición 142 de 182 países. Esto supone una mejora por segundo año consecutivo, pero la puntuación sigue lejos de los 33 puntos logrados en 2012.
Realidad regional
En el primer trimestre del año, la Misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) vino al país para reunirse con actores públicos y privados dentro de la evaluación del artículo IV en la que se medirá el desempeño económico, político y fiscal. También representantes de Moody’s han estado de visita.
Pese a los retos que enfrenta Guatemala, la realidad es que el país es el segundo mejor calificado de la región, solo superado por Panamá, que cuenta actualmente con el grado de inversión en las calificaciones de Moody’s y S&P.
El Salvador es el que presenta el peor escenario y se sitúa cuatro peldaños por debajo de Guatemala. Incluso, países que en los últimos años han enfrentado situaciones políticas más convulsas como Nicaragua y Honduras presentan un mejor panorama a los ojos de las calificadoras internacionales.
Del grado especulativo al grado de inversión
A grandes rasgos, las tres calificadoras manejan una escala dividida en calificaciones que van desde la triple A hasta la D. Estos se dividen en dos grandes bloques, donde los 10 primeros peldaños están catalogados como Grado de inversión y, a partir de ahí, se pasa a Grado especulativo.
En el primer bloque se incluyen a los países que cuentan con bajo riesgo de impago de sus deudas y, por tanto, cuentan con una posición fuerte para hacer frente a sus obligaciones financieras. En el otro grupo, y cuanto más se acerca una a la D, el riesgo de impago comienza a crecer.
Históricamente, todos los países centroamericanos han tenido episodios de default o impago de deuda en el pasado, especialmente durante los años 80. En la actualidad, el país que parece tener un riesgo mayor de impago es El Salvador debido a una deuda en relación con su Producto Interno Bruto (PIB) que supera el 80% y cierta incertidumbre por el uso del Bitcoin en su economía*[1].
Desde lo macroeconómico, se podría decir que Guatemala está en una posición favorable para logra el objetivo del grado de inversión, pero habrá que ver cómo las agencias internacionales valoran los esfuerzos realizados por el país en las variables relacionadas con las mejoras de la infraestructura, la lucha contra la corrupción o el fortalecimiento del Estado de Derecho.
[1] En febrero de 2025 firmaron un acuerdo con el FMI por US$1,400 millones donde se comprometían a limitar el uso del bitcoin y a quitar su obligatoriedad en el uso. Pese a eso, el presidente Nayim Bukele ha seguido acumulando reservas en esa criptomoneda.
Publicado el 23 de marzo de 2026.